La fábrica de vidrio al final del mundo

Si, ahora el valle de Toscar (municipio de Alfara de Carles), de salvaje naturaleza mediterránea, lleno de barrancos y fuentes de agua y enmarcado por los montes dels Ports, parece estar en los confines del mundo. No así en los siglos XVIII y XIX porque entonces fue un interesante enclave industrial. No obstante, ya con anterioridad, en este lugar la presencia humana era continua, sobre todo de campesinos o leñadores; ademas, subiendo los montes por aquí pasaba un camino ancestral hacia los pueblos del bajo Aragón. Relacionado con el camino al que controlaba, había otro foco de vida asentado sobre un promontorio en el medio del valle: allí se encontraba el castillo alto medieval de Carles, rodeado de un poblado, hoy todo en ruinas, excepto la ermita románica de Sant Julià.

Valle de Toscar con indicación de la fábrica, arriba en el centro está el castillo de Carles

Pues en este marco natural cautivador se ubican algunos vestigios de muros de molinos de papel y también unos edificios y restos de la, en su tiempo, próspera fábrica de vidrio: una pequeña, pero hermana mayor de la famosa Real fábrica de vidrio y cristales de la Granja de San Ildefonso. La importancia de esta fábrica queda patente, porque esta bien marcada en un mapa del corregimiento de Tortosa realizado en el año 1716 por Oleguer Taverner, conde de Darnius; en el mapa también está indicado un camino directo desde Tortosa hacia el lugar de su emplazamiento. 

  El mapa del año 1716 (archivo ICC)

Aparte del dibujo de momento se sabe poco de su historia. Lo cierto es que ha sido fundada -probablemente antes del año 1716- por una compañía francesa y que funcionó, con largas interrupciones, durante casi un siglo. ¿Porqué se fundó aquí? El siglo XVIII revolucionó muchas industrias, entre ellas la del cristal; especificamente los cristales planos para ventanas, espejos o los recipientes de todo tipo fueron muy solicitados por la sociedad del siglo ilustrado. Para la elaboración del cristal se necesitan varios ingredientes específicos, además de agua para el funcionamiento de algunas maquinas. Y sobre todo se requiere mucha madera como combustible para los hornos: todos estos elementos se encuentran en abundancia y en relativa cercanía de la fábrica de Toscar. Es conocido que fue precisamente la explotación de la madera lo que ocasionaba las continuas disputas entre los propietarios de la fábrica y la Real Marina Española, gestora en el siglo XVIII de los bosques dels Ports. Es evidente que la buena madera procedente de estos montes cercanos al mar era más importante para la construcción de barcos que para quemarla en un horno de vidrio. En el año 1802 llegó la prohibición definitiva de cortar la leña y la fábrica cerró para siempre.

 

 

Varios aspectos de la fabrica de Toscar

 

Los pocos datos arriba expuestos son los que se saben con certeza. Pero lo más cautivador en la arquitectura y construcción en general son las historias de las personas unidas a los edificios, al paisaje y cómo lo transforman, que oficios tienen y cómo viven; tambien historias de antiguos caminos que transitaban. Existen unos documentos donde se mencionan personas que podrían coincidir -por la época, profesión y procedencia- con la construcción o el funcionamiento de la fábrica en cuestión. Así, tenemos conocimiento de tres señores, Ventura Sit, Esteban Vel (Bel) y Carlos Sac. Estos profesionales del vidrio fueron, procedentes de la Villa de la Senia, a unas 3 horas de camino de Toscar, a la fábrica de Nuevo Baztán, fundada por Juan de Goyeneche en las cercanías de Madrid, donde construyeron con arcillas traídas de els Ports de Tortosa un horno de vidrio. En este horno trabajaron algunos años. Luego, en el año 1727 solicitaron licencia real para poder realizar una pequeña fábrica de vidrio en San Ildefonso, origen de la famosa Real fabrica de vidrio y cristales. Apuntamos que las arcillas se extraían en las Rocas de Benet, cerca de Horta de Sant Joan, en el límite entre Cataluña y Aragón y que éstas se utilizaban también en Toscar. En la actualidad todavía existe el viejo camino entre Toscar y Horta. Otro artífice documentado es el albañil Pedro Frontvilla (Fronvila o Fontdevila) que marchó por entonces, procedente de Tortosa, también primero a Nuevo Baztán y luego a la Granja de San Ildefonso, donde construyó una máquina hidráulica para pulir lunas destinadas a espejos. El último protagonista del que sabemos que podría haber estado relacionado con la fábrica de Toscar, ya en años posteriores, es Joseph Busquet, uno de los maestros de la Real Fábrica de Cristales de la Granja; a él se le concedió en 1779-1780 el permiso para marchar a establecer en el corregimiento de Tortosa una fábrica de vidrios, entrefinos y cristales de todo género e incluso espejos. Este intento de establecimiento fue promocionado por la Compañía y Bancos de Fondos Perdidos de Barcelona. No sabemos como le fue a Joseph, pero sabemos de las prohibiciones de extraer madera dels Ports en estos años.

¿Porqué estas reflexiones y trozos de historia? Seguro que hay más documentación. Seria bueno investigar, saber más sobre las personas y unirlas a los ambientes donde actuaron, a sus oficios o saber sobre las compañías comerciales que gestionaban el negocio, en fin, dar forma a la historia. Referente a los oficios, relacionados con la fabricación de vidrio, existe un oficio curioso hoy ya perdido que es el de barrillero. Los señores dedicados a este oficio quemaban la planta barrilla, tan abundante por Delta de Ebro y alrededores. El producto de esta quema era uno de los ingredientes muy importantes en la fundición de vidrio.

La actual tristeza de la fábrica es solo un ejemplo: a este admirable valle, antaño lleno de vida e ingenio humanos, ahora casi abandonado*, debería prestarse mayor atención y conocerlo, devolverle, aunque desde luego de otra forma, la vida humana antigua.

Es bastante corriente que también en los tiempos de abundancia –en tiempo de crisis, siempre- nos encontremos con que no hay medios económicos para invertir en el patrimonio periférico, es decir aquello que no son las catedrales, grandes palacios o castillos…. Pienso que esto no es justo, porque una vez restaurada esta riqueza heredada, bien gestionada, atrae visitantes y la economía local puede mejorar. Pero, economía aparte, la arquitectura restaurada en un paisaje cuidado hace revivir el lugar. Conociendo la historia de los ancestros y conectando con el pasado rodeado de naturaleza nos puede sorprender agradablemente, puede ser divertido, puede hacernos sentir bien emocionalmente, enriquecernos interiormente y no se puede negar que todo ello junto puede resultar maravilloso.

 

* nota: en todo el valle hay varios chalets, tres ermitas, dos restauranters y una piscifactoria

 

Un pensamiento en “La fábrica de vidrio al final del mundo

  1. La fàbrica de vidre és un exemplar més de patrimoni poc conegut, que s’ha de donar a conèixer, i no només arreu de les TTEE, fet que podria ajudar a revitalitzar l’economia del Territori. Aquest tipus de patrimoni, que podria ser qualificat de “menor”, té interès com a mínim des d’un punt de vista paisatgístic, però també social, i pot ajudar a explicar l’evolució econòmica, històrica i artística del país, pel que s’haurien d’emprendre accions per a preservar-lo, el que redundaria en la seua difusió, i per tant, en la seua transformació en un pol d’atracció de visitants interessats en algun dels seus diversos vessants.
    Me n’alegro que en faces difusió en el teu bloc.

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