Bóveda tabicada

Este tipo de bóveda es de larga tradición de techado de espacios y de formación de la base de escaleras. Se caracteriza no por su forma, que puede ser diversa – la bóveda también podría llamarse tabique deformado- sino por su construcción; la otra característica es su sutil volumen, cuya resistencia es prácticamente la misma que de una bóveda pétrea. Se realiza sin encofrado –sólo a veces con montea dibujada en la pared- por eso para su construcción se necesita un albañil con mucha destreza profesional. Su cuerpo consiste en tres o más capas de rasilla o de ladrillo de poco grueso: la primera capa, que sirve como encofrado perdido y da forma a la bóveda, se toma con yeso o cemento rápido; las capas siguientes -el doblado- se toman con mortero de cal o cemento. El extradós del último doblado se unifica con una capa fina de mortero de cal o cemento.

 

Bóvedas tabicadas en la iglesia de San Martín, Belchite viejo, siglo XV

Restauració de l’ermita de Sta. Lucia. La ermita tenía durante años la cubierta en estado de ruina. Las viguetas rotas se apoyaban sobre la bóveda tabicada de una de las capillas. El valor artístico de esta bóveda se ve aumentado por la bella decoración de esgrafiados y adornos de yeso procedentes de siglo XVII, que sorprenden en el interior neoclásico sobrio de la ermita. Gracias a la consolidación descrita y tambien a la formación de cubiertas nuevas, esta boveda ya no corre peligro de desaparecer.

En Restauració integral de una casa entre mitgeres per a 14 habitatges al casc històric se optó por el refuerzo de la bóveda base de la escalera existente del edificio. En este caso los apoyos de la bóveda estaban en buen estado de conservación, no existían humedades y la escalera sólo evidenciaba el desgaste de sus muchos años de uso. El refuerzo consistíó -previa retirada de escalones y saneado de la capa de mortero original degradada- en renovación de la capa de mortero superior en la cual se incluyó una malla sintética.