Eliminación de humedades de la ermita del balneario de Nuestra señora de Avellà, Catí (Castellón)

1. PROYECTO

Objetivo

El objetivo del proyecto era diseñar las intervenciones para la eliminación de humedades existentes en las fábricas de la iglesia de Nuestra Señora d’Avellà e incluyo la restauración de muros, cubierta, pavimento y paramentos verticales exteriores. Se ha previsto igualmente la restauración del paso de drenaje adyacente.

Situación y emplazamiento (plano 1)

La iglesia de Nuestra Señora d’Avellà es parte integrante de un pequeño balneario del mismo nombre, que a su vez es pedanía de la villa de Catí. Se trata de un bello lugar situado en el centro de un profundo barranco formado por dos laderas del monte d’Avellà. El balneario, a unos 5 km al noroeste de la villa, se comunica con Catí por la carretera CV–1270 que tiene su origen en el cruce de término a la entrada este del pueblo.

    • F. 1 Conjunto de balneario de Nuestra señora de Avellà

La iglesia, junto a una gran hospedería igualmente antigua con la que comparte su muro oeste, esta emplazada en el lado norte de una recogida plaza donde además esta la fuente d’Avellà venerada ya en el siglo XVI. El acceso a la iglesia se encuentra en la fachada sur, contigua a la plaza. Su lado este limita, a través de una ancha zanja de drenaje y un camino asfaltado, con una escarpada ladera de montaña y, por último, paramento norte linda con una serie de edificaciones más modernas pertenecientes a una planta embotelladora. Cabe añadir que en el centro de la plaza se encuentran dos impresionantes olmos centenarios que protegen con su sombra tanto las edificaciones como la fuente.

    • F. 2 Entrada a la ermita
    • F. 3 Paso de drenaje
    • F. 4 Cubierta de la ermita

Breve descripción histórica

El origen del santuario esta unido, como de otros tantos, a una fuente de aguas milagrosas. Las primeras noticias sobre la fuente d’Avellà, en cuya proximidad se construyo una capilla, se encontraban en un documento del archivo municipal ya en el año 1328[1]. El nombre, tanto de la fuente como del monte, se menciona muchas veces a partir de esta fecha a lo largo de los próximos siglos en diversos documentos. Pero recién del año 1544 es el documento siguiente que nos habla de un horno de cal para la Virgen:

Avellà, Item mostra hauer pagat a mestre Joan frances per sos treballs posa en fer lo forn de la calç a la verge maría de la font de la vella noranta dos sous seis diners…

Efectivamente, según el contrato de obras con el mestre Antoni Favardina, de origen francés y casado en Catí, el mismo año 1544 se empezó a construir la primera pequeña capilla para la Virgen d’Avellà:

                     

Al mismo tiempo que la capilla se contrato la construcción de una casa – hospedería, contigua a la capilla. Dada la gran devoción a la virgen, este primer santuario, de planta de aproximadamente 3 x 4 m y según el contrato concluida con una bóveda -… de fer dins la dita Capella vna crueta de mollura en mig ab sa clau… – se quedó pronto pequeño para la afluencia de los numerosos feligreses. La primera ampliación de las dos edificaciones la realizó ya en el año 1561 a cargo del cantero Joan Vinyes, vecino de San Mateo y también de origen francés.

Así como la hospedería se siguió ampliando a partir de los años 80 del siglo XVI y todo el siglo XVII, la fábrica de la capilla de la segunda mitad del siglo XVII quedó prácticamente sin cambios hasta el año 1703 cuando el Consejo municipal decidió levantar una nueva y más espaciosa ermita en el lugar de la precedente. Era la época del párroco Francesc Celma (1687-1771), un rector de Catí bajo cuyo mandato se realizaron numerosas obras tanto en la iglesia parroquial como en la de l’Avellà. Pero las obras, realizadas según varios documentos de pago en distintas fases, se terminaron recién en el año 1758. Es el año, cuando la iglesia adquirió, con la edificación del último espació, hacia norte, las proporciones y la decoración actuales. Las pinturas al fresco de la nave realizó entre los años 1737-50 el pintor Pascual Maspletera de San Mateo, las de presbiterio, en el año 1760 el pintor Francisco Blasco de Catí.

Ya en el siglo XX, después de la guerra, se hicieron distintas renovaciones entre las cuales destaca en el año 1962 la colocación del nuevo pavimento en la nave por estar el antiguo muy deteriorado.

Descripción compositiva y estructural (planos 2 y 3)

El edificio es de una sola nave, de medidas interiores de 17,50 x 6,80 m, dividida transversalmente por tres pilastras y arcos fajones en cuatro tramos. A la cabecera de la nave están adosados los tres siguientes espacios: el primero, de planta cuadrada de 4,70 x 4,70 m, es el camarín de la Virgen -o el presbiterio-, el segundo, de 3,50 m de ancho y 3,70 de largo es el trasagrario – desde aquí se accedes a una pequeño sacristía- y por último esta la sala de exvotos de 4,50 x 4,50 m. Cabe añadir que el espacio del actual trasagrario podría ser la original capilla del siglo XVI; así lo atestiguaría el grueso de los muros -más gruesos aquí que en el resto de la ermita- y la bóveda de cañón de mampostería, demasiado pesada para este espacio de tan reducidas dimensiones.

Los muros están realizados en mampostería, de 0,80 y 1,40 m de grueso, reforzada en las esquinas al exterior con sillares. De sillares están formados también los dinteles y las jambas y de las distintas ventanas y las jambas y el arco de medio punto de la entrada a la ermita.

La cimentación de los muros se asienta -en los lados a la vista- directamente sobre la roca. Este asentamiento se observa en el paso de drenaje, contiguo a toda la fachada este; el paso es de unos 5 m de profundidad, de 2,20 de ancho en su parte alta y su parte fonda esta unos 20 cm más alta respecto el pavimento interior del edificio. En ningún documento antiguo se habla de este espacio exterior, pero por su configuración de roca excavada parece que podríamos situarlo al menos en el siglo XVIII, cuando los constructores, concientes del emplazamiento de la ermita al pie de la ladera del vecino monte, formaron esta necesaria separación: el lugar sirvió además como una pequeña cantera. En el borde superior del paso apoyan restos de un muro de mampostería que crea el límite de un canino antiguo y al mismo tiempo es parte integrante del paso. Actualmente el camino esta prácticamente oculto bajo una nueva carretera abierta en los años cincuenta del siglo XX. El muro oeste de la ermita baja hasta formar parte -en la nave, en el presbiterio y en el trasagrario- de una planta inferior de la contigua hospedería. Remarcamos que este sótano esta creado por cinco espacios concluidos con bóvedas de cañón y perpendiculares a la ermita; partes adyacentes a la ermita de tres de los espacios sirven como aljibes que ocultan la cimentación del muro.

Las pilastras interiores de la nave se corresponden en la fachada este con sendos contrafuertes. En el desarrollo vertical de esta fachada, existe a la altura de aproximadamente 5,0 m, una repisa horizontal: a partir de aquí el muro queda retirado unos 25 cm respecto el paramento exterior.

Todos los cuatro espacios están concluidos con bóvedas. Así, la nave está concluida con una bóveda de cañón con lunetos en los cuales se sitúan -en el lado este- unas ventanas rectangulares; el camarín lleva una bóveda esférica y la del trasagrario y de la sala de exvotos es de cañón seguido. Las bóvedas son tabicadas -la de la nave esta reforzada en su extradós por los citados arcos diafragma – excepto la del trasagrario que es de piedra.

La ermita esta cubierta por tres cubiertas independientes: la primera es de la nave y tiene la pendiente hacia una zanja de drenaje, la segunda, con una pendiente hacia el norte, es del camarín y de trasagrario y la tercera, de la pequeña sala de exvotos, es a dos aguas.

    • F. 5
    • F. 6
    • F. 7 Pinturas y pavimento de trasagrario originales de la ermita

Estado de conservación

Consideraciones generales

El presente estudio de daños contempla toda la iglesia como un conjunto de espacios, pues no es conveniente aislar las distintas partes de su composición general –nave, camarín/presbiterio, trasagrario, sala de exvotos- y sustraerlas del ambiente construido que los rodea. No obstante esta premisa, los daños y causas analizados son los que afectan la nave, en ella se centra el proyecto.

Descripción y causas de daños

La ermita se sitúa en dirección del flujo de aguas hacia el barranco y además su paramento este esta a pie de ladera del monte. Precisamente por esta clase de emplazamiento son las humedades -procedentes de lluvia, de filtraciones y de condensaciones- el causante directo que originó las alteraciones materiales químicas y físicas en las fábricas de la nave. La acción destructiva de este agente se multiplica y acelera gracias a detalles o elementos construidos no resueltos correctamente o degradados; hablamos sobre todo de la falta de canalón en la cubierta, de la repisa horizontal del coronamiento del muro de refuerzo y de aspecto de abandono generalizado de paso de drenaje.

    • F. 8
    • F. 9 Falta de canalón en la cubierta y la repisa horizontal
    • F. 10 Paso de drenaje

Así las partes afectadas de la nave son las tres siguientes: primero el muro este y por extensión los frescos realizados en su paramento interior en el siglo XVlll, segundo el pavimento interior y por último el envigado de la cubierta. El muro presenta falta de revocos y el mortero de juntas descompuesto, ambas alteraciones en su mitad exterior inferior. Los dos daños, facilitan a su vez la penetración de humedades al volumen construido. Cabe añadir que la alteración del mortero de juntas se hace extendible a la obra de sillería de la espadaña. Considerable cantidad de las indeseables humedades procedentes de la cubierta sin canalón se retiene en la repisa del coronamiento y de esta superficie horizontal se expande al interior de muro. El las zonas adyacentes a la repisa proliferan colonias de microflora, signos inconfundibles de humedad. Parte del agua de lluvia se acumula en el pavimento de paso de drenaje, actualmente con mortero en gran medida descompuesto, y filtra en el subsuelo; es un proceso que provoca disgregaciones en el pavimento y en el zócalo del paramento este, ambos formados por losas de piedra caliza pulida. Los últimos daños se centran el la cubierta. Las tejas dislocadas y el mortero de agarre descompuesto dió lugar a la entrada de humedades que desencadenaron podredumbre parcial del envigado de soporte.

    • F. 11
    • F. 12
    • F. 13 Pinturas de la pared este y pavimento dañados por humedades

Cuadro de estado de conservación

A. Paso de drenaje

Acumulación de tierras y de derribos

Muro de contención desprendido

Humedades

B. Muros y cantería

Rasilla y recubrimiento rotas en repisa de coronamiento

Mortero de juntas degradado / falta de mortero

Colonias de microflora

Restos de obra antigua

Disgregaciones con pérdida de superficie de piedra trabajada / pulida

Pérdida puntual de volumen de piedra trabajada

Reparaciones posteriores con mortero

Humedades

C. Cubierta

Tejas parcialmente dislocadas con mortero de agarre degradado

Falta de canalón

Vigas afectadas por podredumbre

Humedades

D. Pavimento

Disgregaciones con pérdida de superficie de piedra pulida

Humedades

E. Revestimientos exteriores e interiores

Revoco disgregado / falta de revoco

Revoco con frescos disgregado / falta de revoco con frescos

Reparaciones posteriores con mortero

Humedades

2. OBRAS (plano 4)

Arqueología

Una de las intervenciones propuestas para eliminar las graves y persistentes humedades que afectan las fábricas es la sustitución del pavimento actual. La intervención comporta la retirada del suelo actual y un rebaje de unos 30 cm del terreno de la nave para poder formar una estructura base elevada del pavimento. Los trabajos, realizados con medios manuales por albañiles, serán supervisados y guiados constantemente por un arqueólogo. Este presentará un informe final con los resultados del seguimiento. [2]

Sustitución

La más arriba citada base del nuevo pavimento será de tipo de forjado sanitario formado por un conjunto de tabicones conejeros – el contacto de tabicón con la tierra llevará protección antihumedad-, solera de machihembrado y capa de compresión de hormigón. La base será el soporte del nuevo pavimento, de tipo de tierra cocida, cuyo nivel será el mismo que del pavimento eliminado. Se cuidara especialmente la ventilación de la base. Cabe remarcar que la solera se separará ½ cm de las paredes laterales: con este dispositivo se facilitará la ventilación de la base elevada.

La segunda sustitución se centra en la cubierta y en su soporte. En la cubierta renovada se sustituirán las viguetas de madera por unas de hormigón, la solera será de machihembrado. La pendiente será igual que la actual, de 30 %. Las tejas serán tipo árabe antiguas; se colocará una canal de zinc con sus correspondientes bajantes.

Consolidación y restauración

Los trabajos de consolidación y restauración se centran en el muro este y en el paso de drenaje.

Los trabajos a realizar en el muro serán un saneado y retacado de juntas en profundidad en todas las zonas indicadas en el plano y su posterior revoco. Se saneará también la repisa del coronamiento, su acabado será con teja árabe antigua con pendiente 30 %. En el interior de la nave se eliminará el zócalo de piedra, intervención realizada también en el lado oeste. El acabado de estas superficies será el revocado.

En el paso de drenaje se saneará el pavimento, se colocará una lámina de impermeabilización incluida, a modo de zócalo, en el muro este. El pavimento será de rasilla. Los muros de contención caídos se reconstruirán.

Nota: no se interviene en revocos con pinturas al fresco

Fotografías de la obra

    • F. 1 Eliminación del pavimento actual
    • F. 2 Limpieza del drenaje original
    • F. 3
    • F. 4
    • F. 5 Formación del pavimento elevado y drenaje original
    • F. 7
    • F. 8
    • F. 9 Renovación de cubierta
    • F. 10
    • F. 11 Renovación del paso de drenaje

6. Bibliografía

DIAZ MANTECA, Eugenio (1981, octubre – diciembre): “Documentos de la villa de Catí”, p. 603 – 629, Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura, Castellón, Diputación Provincial

Puig Puig, Juan (1970): Historia breve y documentada de la real villa de Catí, vol. l, Castelló, Diputación Provincial

Puig Puig, Juan (1998): Historia breve y documentada de la real villa de Catí, vol. ll, Castelló, Diputación Provincial

Puig Puig, Juan (1947): “Canteros de Catí”, Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura, Tomo XXIII, p.93 – 104, Castellón, Diputación Provincial

Puig Puig, Juan (1947, julio – agosto): Canteros de Catí, Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura, p.290 – 298, Castellón, Diputación Provincial

Puig Puig, Juan (1947, septiembre – octubre): Canteros de Catí, Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura, p.338 – 349, Castellón, Diputación Provincial

Puig Puig, Juan (1948, enero – marzo): Canteros de Catí, Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura, p.15 – 32, 81 – 101,  Castellón, Diputación Provincial


[1] Las notas históricas son del libro: Joan Puig Puig: Historia breve y documentada de la real villa de Catí

[2] Durante las obras se encontró el drenaje original, tapado durante la renovación del pavimento en el siglo XX. El drenaje se limpió y respectó en la formación del pavimento nuevo elevado.