Estudio de dos torres de telegrafía óptica: Salou y El Perelló

Breve contexto histórico

Aunque el estudio del sistema de funcionamiento y la posibilidad de la comunicación con las torres de telegrafía óptica civil[1]se realizó a partir de finales del siglo XVIII, en España se construyeron y se estableció su red recién a partir de los años cuarenta del siglo XIX.

Las torres y la red eran diseñadas por el  ingeniero militar José María Mathé Aragua que ideó la construcción de considerable número de líneas extendidas por todo el territorio del país y comunicadas con Madrid; no obstante sólo se llegaron a construir tres: la primera unía Madrid con la frontera francesa a través de Irún, la segunda -que constaba de sesenta torres numeradas correlativamente- unía Madrid, pasando por Valencia, con la frontera francesa a través de la Jonquera y en el territorio catalán recorría las provincias de Tarragona, Barcelona y Girona. Por fin, la tercera unía Madrid con Cádiz.

Es interesante apuntar que en el reconocimiento de los puntos más convenientes para el emplazamiento de las torres del telégrafo óptico en el distrito de Cataluña intervino, en el año 1844, el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Ildefonso Cerdà, el creador del Plan Cerdà para Barcelona.

Los usuarios de la telegrafía óptica fueron principalmente los militares, ya que la red debería servir al gobierno central para mantener el orden público en el reino –se construyeron en tiempos de las Guerras Carlistas- y unir las provincias con la capital.

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Emplazamiento y descripción compositiva y constructiva en general

La característica más importante para la situación en el territorio era una buena visibilidad y clara comunicación visual entre la torre precedente y torre posterior, distantes entre si como mínimo dos leguas (10 km).

Como resultado del rápido desarrollo de la telegrafía, estas torres estuvieron en servicio durante pocos años -parece que el tramo de Provincia de Tarragona ni entró en servicio-, no obstante ello se puede afirmar que muchas de ellas siguen bien visibles y forman inconfundibles hitos integrados en el paisaje y con vistas realmente subyugantes.

    • F. 2 Torre diseñada por J. M. Mathé
    • F. 3 Torre de Salou, fachada oeste
    • F. 4 Torre de El Perelló, fachada sur

La tipología o composición formal de las torres es uniforme, con semblanza de unas torres de defensa y guarda, diseñadas por ingenieros militares. Algunas torres incluso disponían de foso excavado en la roca, como es el caso la de Coma-rruga (Nº 54). Relacionado con este aspecto castrense, debe de tenerse en cuenta, en muchos casos, su emplazamiento solitario en parajes hostiles y que la época de su construcción era de tiempos de frecuentes acontecimientos bélicos.

Las torres son de planta cuadrada, de aproximadamente 8 m de lado, de tres plantas, con un total de 12 m de altura. La planta baja, que se abre al exterior con tres aspilleras en cada lado, tiene los muros ataluzados hasta una cornisa que marca la planta primera; a partir de la planta primera la torre es rectangular con otra cornisa en el coronamiento. La puerta de entrada se sitúa a nivel de planta primera -servia de habitación al torrero- de modo que se accedía a ella por una escalera de madera que se retiraba en caso de ataque. En la segunda planta se situaba el mecanismo de manejar el aparato de telegrafía óptica situado en la azotea con forjado reforzado para soportar el peso del citado aparato. Respecto las oberturas de la dos plantas superiores, éstas se centraban siempre sólo en dos lados opuestos según la orientación de la torre, los otros dos lados eran ciegos.

El material y técnica constructiva empleados en la construcción era local: mampostería, ladrillo, distintos tipos de tapiales…, las cornisas eran normalmente de piedra o ladrillo. La torre era rebozada tanto al interior como exterior.

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    • F. 7 Salou, fachada sur, norte, este
    • F. 8
    • F. 9
    • F. 10 El Perelló, fachadas norte, este, oeste
    • F. 11 Como ejemplo de una torre de telegrafía óptica militar ponemos la torre situada en la terraza del castillo de Montjuic en Barcelona

Estado de conservación

Las dos torres estudiadas, es decir de El Perelló y Salou[2]figuran con el número 47 y 51 respectivamente en la numeración de la línea de Madrid a La Jonquera. Puede decirse que las dos presentan un estado de conservación igual, que es de gran deterioro; sus potentes muros se resisten a una total ruina solo por estar construidas muy solidamente y con materiales perdurables.

Las fabricas de muros debido que han servido a usos ajenos a su función original y también a actos de vandalismo por estar abandonadas por sus propietarios tienen aberturas posteriores colocadas aleatoriamente en sus paramentos. Los elementos pétreos y los revocos están parcialmente perdidos.  Los que faltan totalmente son todos los forjados de madera, incluidos los pavimentos y las azoteas.

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    • F. 13 Torre de Salou, coronamiento degradado con falta de elementos pétreos
    • F. 14 Torre de Salou paramento exterior con huecos adecuados posteriormente y revocos parcialmente degradados
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    • F. 16
    • F. 17 Torre de Salou, espacio interior con falta de forjados y revocos parcialmente degradados
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    • F. 20 Torre de El Perelló, paramentos exteriores con huecos adecuados / abiertos posteriormente, revocos y el coronamiento degradados
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    • F. 22
    • F. 23 Torre de El Perelló, espacio interior con falta de forjados, hueco abierto posteriormente y revocos degradados

Conclusión

Las dos torres de telegrafía óptica son un valioso patrimonio arquitectónico a medio camino entre arquitectura militar e industrial que debería preservarse. Son edificación que con una cuidadosa restauración que preservaría su autenticidad única, ofrecen diversas posibilidades de nuevos usos que pueden proporcionar una buena revitalización del paraje donde se encuentran, y sobre todo seguirían dando testimonio de aquellos telégrafos y telegrafistas que dieron los primeros pasos en la telecomunicación.

Por estar construidas en puntos altos del territorio ofrecen amplias vistas  al paisaje, en ambos casos se ve el mar y las dos torres –o sus lugares de emplazamiento- con las que se comunicaban.

Vistas desde la torre Nº 51

    • F. 24 Vista desde la fachada oeste hacia Vilafortuny; al fondo la torre de Esquirol (Nº 50), con esta torre recientemente restaurada se comunicaba la torre de Salou
    • F. 25 Vista desde la fachada este hacia Tarragona; la torre de Salou se comunicaba con la torre del Pretorio en cuya azotea estaba instalado el aparato de telegrafía.

Vistas desde la torre Nº 47

    • F. 26 Vista desde la fachada norte hacia La Ametlla de mar. Allá, en el castillo de Sant Jordi se sitúa – actualmente en ruina- la torre Nº 48 que se comunicaba con la de El Perelló.
    • F. 27 Vista desde la fachada sur hacia Camarles. Allá esta la torre Nº 46 (torre de la Granadella), con ésta se comunicaba la torre de El Perelló
    • F. 28 Una interesante foto que testifica muy bien la evolución de las telecomunicaciones: a la izquierda esta la torre de la telegrafía óptica Nº 47 y a la derecha las antenas de la telefonía móvil.

[1] Paralelamente a la red de torres de telégrafo óptico civil existía la red de torres de telégrafo óptico militar, esta última con tipología y servicio muy similar a la civil.

[2] La torre óptica de Salou está ubicada en el parque de atracciones de Port Aventura