Restauración de torre campanario de la iglesia parroquial, Traiguera (Castellón)

1. PROYECTO

Situación y emplazamiento

El conjunto monumental constituido por la iglesia parroquial, la capilla del Santísimo y la  torre campanario, el elemento dominante y objeto de presente proyecto, es parte integrante del caserío medieval y se sitúa al extremo noreste de una alargada loma, base natural del antiguo núcleo urbano de la villa de Traiguera (F. 1). La propia torre campanario está emplazada en el lado norte de la iglesia que, junto con la adyacente capilla del Santísimo, engloba en su espacio construido un considerable volumen de la torre (F. 2). Los únicos alzados no absorbidos por el resto del monumento son los paramentos norte y noroeste, lindante con una pequeña plaza, antiguamente un espacio igualmente perteneciente a la iglesia. Actualmente existe una edificación precaria contigua a la base de los respectivos paramentos que obstaculiza su visión completa. (F. 2)

    • F. 1 Plano de Traiguera del siglo XVII
    • F. 2

Aproximación histórica general

La gestación del arquitectónicamente interesante campanario de Traiguera se puede buscar en el tercer cuarto del siglo XlV, concretamente en un documento de abril del año 1374 (Ferreres, p. 36). No se menciona todavía el campanario, pero el documento deja constancia del crecimiento demográfico, consecuencia de una paz temporal en el país. Se puede entrever el comienzo de un buen momento económico, que se prolongará durante parte del próximo siglo y que aumenta la actividad constructiva. En el citado escrito, firmado por Pere Thous, Maestro de la Orden de Montesa, a suplica de los juratsy los vecinos de Traiguera, se concede la licencia para ampliar la iglesia por una arcada, ya que la existente es demasiado pequeña para toda la vecindad. La definición por una arcada indica la forma del templo original, arquetipo de la iglesia de conquista de Reino de Valencia del siglo Xlll: una nave de reducidas dimensiones, formada por una serie de arcadas diafragmaparalelas, delimitada lateralmente por muros de traba y cierre y cubierta con una techumbre de madera a dos aguas. La iglesia servía tanto para las reuniones del consejo como para las oraciones.

Junto a la  primera iglesia probablemente también existía un campanario, ya que desde la alta edad media la vida de una población cristiana estaba acompañada, dirigida y pendiente del sonido de las campanas. El primitivo campanario de Traiguera podría tener la forma de una pequeña espadaña incorporada a la fábrica de la iglesia. Otra clase de campanario, de remoto origen, existente en la Península ya en siglo X y que experimentó una gran difusión en los siglos siguientes, es una torre aislada, cerca de la iglesia, construida de piedra y tipológicamente similar a una torre defensiva. En ella se compaginaban las funciones de una arquitectura religiosa y civil con las de una arquitectura militar, que consistía sobre todo en el control y la vigilancia del territorio. En caso de peligro la torre debía servir de refugio a la población.

Análisis y evolución constructiva del edificio (plano 1)

Desde el punto de vista constructivo estamos delante de una superposición de dos campanarios, edificados el primero a comienzos del siglo XV y el segundo en el siglo XVll (F. 3). El segundo no dispone de un fuste propio, ya que adapta para esta finalidad el campanario primitivo. Esta singular unión de arquitecturas de igual función básica, pero concebidas y erigidas en tiempos distantes, nos transmite a través de sus fábrica de sillares y soluciones constructivas y compositivas el espíritu y el sentimiento estético de los siglos a que pertenecen.

    • F. 3
    • F. 4
    • F. 4 a

Obra gótica

El escrito del 12 de julio de año 1392, firmado por Fra Berenguer March, mestre de l’Orde de Santa Maria de Montesa, documenta la decisión de construir una torre campanario (Diaz, p. 33):

Otro documento original trascrito, básico en la datación del comienzo de las obras, es el contrato que firmaron “ …a deu dies del mes de abril l’any de la Natividad de nostre Senyor M.CCCC…” ante el notario en Traiguera miser Ramon Pastor, rector, Bernat Pavia, jurat y Barthomeu Duran, piquer de San Mateo (Ferreres, p. 42). Además de este contrato existen dos citas del año 1564 referentes al campanario (Viciana, p. 106). La primera, aparentemente contradictoria con el referido documento, dice: “…Esta torre fue comenzada a construir el primer viernes de cuaresma que era 21 de febrero del año 1393. En el cimiento de la torre puso la primera piedra micer Ramón Pastor, rector de la misma iglesia…”.La segunda cita habla del final de las obras: “…fue la torre terminada de construir el 5 de mayo del año 1403 y se colocaron en ella siete campanas muy buenas…”. Esta cita sugiere que los siete años pasados entre la colocación de la primera piedra y la firma del contrato fue un tiempo de toma de decisiones o quizá de algunas dificultades y que la obra realmente comenzó a levantarse en el año 1400. A partir de esta fecha parece ser que nada impidió el buen ritmo de las mismas, ya que duraron tres años, un tiempo relativamente corto para su época.

Cabe señalar que por la forma arquitectónica y la época de construcción el nuevo campanario pertenece a un grupo homogéneo de campanarios extendidos en Cataluña, Aragón y en el Reino de Valencia del siglo XlV y a principios del siglo XV. La característica común de estas torres es la planta octogonal y la altura equivalente al perímetro de la base. El origen y las mutuas influencias son realidades difíciles de determinar, lo cierto es que el espíritu de la Europa letrada de la edad Media estaba empapado por la estética neoplatónica de San Agustín, que ha impuesto prácticamente durante siglos los cánones de belleza fundados en conceptos metafísicos de medida, número y peso. Esta filosofía llena de simbolismos, difundida a partir del siglo Xll desde la escuela de Chartres, era fundamental sobre todo para la creación musical y de arquitectura. Eran los maestros canteros los que, aunque sin llegar a profundizar en las complicadas teorías, pero que a cambio tenían un aprendizaje practico de largos años, traducían ingeniosamente a través de la geometría empírica las reglas teóricas al perfecto corte de la piedra. Entre las proporciones armoniosas destacaba la razón 1:1, que en la construcción medieval se unía a la buena estática de la misma.

La planta del campanario es un octógono irregular, con medidas parciales que oscilan entre los 2,25 m en el lado sudoeste y los 3,52 m en el lado sur, y que suman un perímetro total de 22,70 m. Sobre la planta se alza un sobrio volumen prismático con los paramentos, tanto exteriores como interiores, realizados en perfecta sillería de dura caliza grisácea y definidos por aristas vivas. La fábrica, acabada superficialmente con trinchante, esta unida con mortero de cal de bonísima calidad, la mayoría de los sillares lleva marcas de canteros (F. 4). Es muy posible buscar la procedencia de la piedra empleada en los parajes cercanos de Traiguera, en pequeñas explotaciones puntuales.[1]

La altura total de 22,50 m está dividida en su desarrollo vertical mediante dos cornisas de escaso saliente en tres cuerpos, a saber: basamento, cuerpo de campanas y remate final.

Basamento[2] (altura 16,15 m hasta la primera cornisa)

En el siglo XVII la iglesia gótica ha sido sustituida por una nueva de mayores dimensiones. Este templo, que sin cambios substanciales es el actual, se construye sobre una planta rectangular de 35 m x 23 m, adaptada parcialmente en el lado de epístola al trazado de la calle. Es de nave única de 17 m de altura, dividida en cinco tramos por contrafuertes interiores entre los cuales se ubican las capillas comunicadas entre si. En cuanto al análisis constructivo cabe añadirse que para mantener la perfecta armonía entre los paramentos laterales y por no romper el ritmo continuo de las capillas, los atrevidos constructores del siglo XVll eliminaron la parte de volumen del basamento gótico que interfería las capillas uno y dos del lado de evangelio (F.5, 6) El espacio interior global de la iglesia, acabado en el año 1622, es una sorprendente conjunción de lenguaje y formas de arquitectura renacentista clásica, empleado en paramentos verticales y de arquitectura tardo gótica, la cual perdura en las bóvedas de crucería nervada. (F. 7).

    • F. 5
    • F. 6
    • F. 6 a
    • F. 7
    • F. 8 Núcleo interior del basamento

En el de siglo XVlll, se añadió a la iglesia la capilla del Santísimo, un gran espacio cúbico en el lado de evangelio, cubierto con cúpula y que comunica directamente con la iglesia. Estas dos arquitecturas posteriores crean un marco de fusión visual y material al basamento campanario, intrínsecamente unido, a través de sus seis lados, con la fábrica y espacios de aquellas.

La forma de integración del basamento al resto del monumento hace que éste sea la parte más compleja del conjunto. La confusa amalgama de espacios y de diversos detalles arquitectónicos plantea las siguientes preguntas. ¿Como se configuraba su entorno en el siglo XV? El campanario, posiblemente separado de la iglesia gótica, ¿estaba libre de edificaciones contemporáneas adosadas?

    • F. 9
    • F. 10
    • F. 11

El interior de basamento es macizo hasta el nivel de suelo de la sala de campanas. Esta solución constructiva, parcialmente a la vista en la sección del volumen eliminado (F. 8), subrayaría la función defensiva añadida al campanario y no es común en el grupo de campanarios góticos mencionados. La costumbre extendida era la de aprovechar el interior del prisma para el emplazamiento de salas destinadas a varios usos; en el grueso de los muros se situaba la escalera de acceso, de forma helicoidal o de desarrollo perimetral. El cercano campanario de San Mateo es un ejemplo clásico de esta tipología. Dado el relleno, la escalera de acceso en Traiguera se adosa exteriormente, concretamente a los paramentos sudoeste y oeste.[3](F. 9, 10). Se trata de un cuerpo prismático, de planta rectangular irregular, de altura 13,20 m, en gran parte oculto por las otras dos edificaciones. Está construido igualmente en buena sillería que crea un envoltorio de aprox. 0,70 m de grueso a un caracol de diam. 1,40 m y que aloja en la cara sur tres accesos situados a distintos niveles. En la cara oeste, a distintas alturas, hay dos aspilleras, tapiadas exteriormente por la fábrica de la capilla del Santísimo (F. 11). El remate superior interior esta formado por una pequeña bóveda esférica de mampostería, el exterior es plano (F. 10). Su impreciso y descuidado acabado señala que se trata de un volumen probablemente truncado posteriormente. En los austeros paramentos, cerca del remate, están incluidos tres relieves con representación del Agnus Dei: son escudos lisonjeados de miser Ramón Pastor, párroco fundador de la torre y personaje importante de la vida eclesiástica de su tiempo (F. 2). La entrada, orientada al sur, mide 0,70 m de ancho y 1,70 m de alto (F. 13). Los paramentos de sillería, concluidos exteriormente con un arco[4]de medio punto, están al interior dintelados con dos gruesas lajas de piedra; al lado derecho se observa una piedra con quicio para la colocación de una puerta. Actualmente esta portada original está oculta detrás de una puerta realizada en un tabique regulador del paramento de la capilla dos. (F. 14)

    • F. 12
    • F. 13
    • F. 14

En los muros del caracol y en sectores cercanos es donde se encuentran unos detalles que hacen posible pensar en unas estancias yuxtapuestas originalmente al campanario, como se ha expuesto más arriba.

En el prisma del caracol, a la altura de aprox. 7,00 m, hay una pequeña ventana rectangular hacia el norte, emplazada en un vano tapiado, originalmente perteneciente a una portada (F. 9) En los paramentos oeste y noroeste del vecino campanario existe un cambio de plano, relacionado por la altura con el vano cegado ybien apreciable en la verticalidad de las aristas siete y ocho (F. 9) Se trata de una diferencia de 10 cm, evidentemente realizada al levantarse la obra. La hilera inmediata superior al citado cambio lleva unos mechinales para colocar vigas. Otra serie de idénticos mechinales está en los mismos paramentos a un nivel inferior de aprox. 4,00 m. La claridad de estos detalles queda parcialmente ofuscada por las intervenciones constructivas posteriores.

Volviendo al interior del espacio circular, a media altura se eliminaron varios sillares, probablemente ya en el siglo XVll, y se realizó una precaria entrada que conduce al espacio uno (F. 15, 16, plano 0). Esta salita abovedada, que servia hasta la guerra civil para acceder al órgano, se obtuvo por la división horizontal de la altura de la capilla dos. El elemento divisor es un forjado leñoso, cuyas viguetas apoyan en los paramentos sur y sudeste del campanario y en una viga transversal de la capilla dos. Aquí en la salita se puede observar de cerca la fábrica del núcleo del potente basamento: es un hormigón medieval de excelente calidad (F. 17). En este nivel del campanario ya no se trata del volumen eliminado, la masa a la vista es la capa inmediata debajo de la sillería. Examinando en la sección del paramento la dureza y la cohesión de los materiales cuesta creer en un descostrado intencionado. Además si se superpondría a este paramento sur, el más ancho de los ocho, el grueso de sillares, el plano resultante sobresaldría del volumen octogonal.

    • F. 15
    • F. 16
    • F. 17

La portada en el extremo superior del caracol (F. 18, plano 0), dintelada con piedra trabajada y con jambas en obra de sillería, da a la estancia dos (F.19), un espacio de aspecto residual, cubierto con techumbre de madera y solera de mortero de cal. Aquí cabe añadir que tanto la techumbre como la bóveda de la capilla dos están perforadas para dar paso a las cuerdas del reloj municipal (F. 20). Inmediatamente a la entrada al espacio dos, en la sillería del paramento sudoeste existen unas profundas oquedades rectangulares a tres alturas, que podrían haber sido utilizadas para colocar unas trancas de paso. En toda la superficie del paramento sur se repite la falta de capa de sillería (F. 8). En su parte derecha, inmediata a la techumbre, se aprecia un acceso truncado, relleno con descuidada mampostería (F. 21).

    • F. 18 Acceso a estancia 2 desde la escalera
    • F. 19
    • F. 20
    • F. 21

El último detalle a exponer está relacionado con las aristas. Las de número cuatro y cinco están ausentes en todo el basamento, aparecen recién en el cuerpo de las campanas, en la caseta de reloj adosada al exterior del campanario. El detalle está situado entre las dos techumbres de espacio dos, dominio de los murciélagos del desván inaccesible, podría llamarse el secreto de la quinta arista. Se trata de una sencilla ménsula de piedra labrada, incluida en la fábrica del campanario y emplazada al extremo superior de la vertical de la quinta arista inexistente (F. 22). La ménsula, aprovechada en la actualidad para apoyar el forjado de la precaria caseta del reloj, podría ser originalmente una parte del arranque de un arco o haber servido de apoyo a una techumbre.

    • F. 22
    • F. 23

Sintetizando los detalles comentados, parece factible la hipótesis que junto al campanario, en los lados sur y noroeste, existían edificios contemporáneos, derribados al construirse la nueva iglesia. La idea queda reforzada por unos restos de potentes muros al pie de los paramentos norte y noroeste. Parece probable que toda la base pueda contener información sobre la configuración construida del entorno. ¿Puede tratarse de la casa sacristía, mencionada en el documento de la compra del terreno? Es una pregunta difícil de contestar, no obstante la suma de los detalles se deben cuidar y mantener en el edificio restaurado.

Cuerpo de campanas (Altura 5,00 m entre cornisa uno y dos)

El cuerpo de campanas está marcado por las cornisas uno y dos, no obstante la altura de la sala de campanas es de 6,00 m, pues este espacio se intersecciona con el volumen del basamento (F. 23).

El conjunto de los ocho paramentos no lleva ninguna decoración, su extrema sobriedad resalta los funcionales vanos de las campanas. Los vanos, practicados en el grueso del muro de 1,30 m, son de desigual anchos y concluidos con arcos de medio punto. Es interesante constatar que el vano más estrecho, de 1,20 m, se sitúa en el paramento sur, el más ancho. La austera traza medieval se ve tergiversada por el tapiado de todos los vanos en el siglo XVll y por la precaria caseta de reloj, adosada posiblemente a principios del siglo XX (F. 23). También está interrumpida la continuidad perimetral de la cornisa dos en los paramentos oeste, noreste y este para situar aquí’ unas consolas de soporte de estatuas góticas. Dos de las consolas -noreste y oeste- son de forma cónica y sin adorno; la consola del lado este lleva decorado de hojas esculpidas estilizadas y un escudo (F. 24).

A diversos niveles, tanto en el cuerpo de campanas como en el basamento, se encuentran mechinales de varias formas y tamaño que son testigos de la colocación de andamios de obra (F. 25).

    • F. 24
    • F. 25

La sala de campanas es octogonal, cubierta con una bóveda estrellada de sillería, sus ocho nervios se apoyan en sendas ménsulas de talla cónica (F. 26). En la gran clave central está representado el Agnus Dei.

El grueso del muro sur contiene la única entrada al espacio, que es una estrecha escalera en esviaje, y que en la actualidad comienza confusamente en el espacio uno (F. 27, 28). En la sala, contigua a la entrada, existe otra portada original, que da acceso a un paso tapiado, realizado igualmente en el grueso del muro. Este detalle se comentó anteriormente (F .21, 29).

    • F. 26
    • F. 27
    • F. 28

Los vanos llevan en sus paramentos laterales varios huecos y hendiduras, son recuerdos de la antigua presencia de campanas. El equilibrio original de la sala de campanas está distorsionado por varias reformas posteriores. En los vanos oeste y sudeste se acomodaron dos accesos, eso es, a la caseta de reloj y a las cubiertas de la iglesia respectivamente.

    • F. 30
    • F. 31
    • F. 32

El vano noroeste está oculto tras un potente volumen casi cilíndrico que alberga una escalera de caracol de acceso a la sala de campanas manierista (F. 26). ¿A que etapa de construcción pertenece esta comunicación vertical? Según su entrega relativamente bien conseguida con la bóveda estrellada dataríamos su construcción en el siglo XV, no obstante la mampostería ordinaria del volumen cilíndrico y la descuidada forma de acceso al caracol contradirían a esta suposición (F. 26). Otro detalle, que justificaría el origen gótico y que es el sistema de colocación de peldaños similar al caracol inferior, esta en oposición con el aparejo aparentemente sin demasiado cuidado aquí empleado y con las juntas descarnadas. Este hecho, la ausencia del mortero,  podría explicarse por el deterioro causado durante siglos por agua, ya que cuando llueve, el agua se desliza por la escalera hasta la sala de campanas. La nota “…se han colocado siete campanas buenas…” (Viciana, p. 106), podría significar que ya en el siglo XV el octavo vano estaba invadido por un volumen cilíndrico. Para la hipótesis de una escalera original en este emplazamiento nos quedan unos cuantos detalles mutilados en el paramento justo detrás de la entrada de acceso (F. 31, 32).Visto todo lo expuesto, parece correcto pensar, que la construcción de la escalera en el emplazamiento actual se realizó en el siglo XV y que esta se modificó en el siglo XVII.

A pesar de todos los cambios realizados, esta parte del campanario sigue siendo un hermoso ejemplar de un cuerpo de campanas gótico.

Antepecho de remate (altura de 1,20 m entre cornisas dos y tres)

    • F. 33
    • F. 34
    • F. 35

El remate, último elemento compositivo del campanario gótico, difiere en su aspecto actual de la conclusión superior original (F. 33); de éste persisten sólo dos hiladas de sillería. El coronamiento ha sido modificado al construirse el campanario nuevo en el siglo XVll, a saber: los muros perimetrales originales le sirven directamente de base de asentamiento. Es evidente que por este motivo la parte superior ha sido desmontada y sustituida por una pronunciada cornisa, compuesta de bocel, filete y cimacio, de unos 50 cm de alto. ¿Que semblante tenía el remate gótico? En el cercano santuario de la Mare de Deu de la Font de Salut existe una pintura mural con la representación de la villa de Traiguera medieval. Se distingue el campanario que lleva un chapitel pétreo. No obstante podemos suponer que la imagen es ilusoria, ya que se realizó casi 100 años después de la construcción renacentista en el año 1720. Más probable parece ser que la parte superior terminaba en cubierta plana -del mismo modo que el prácticamente contemporáneo campanario de San Mateo- mejor adecuada a la función de vigilancia y control del territorio (F. 44).

    • F. 35
    • F. 36
    • F. 37

Una ornamentación pétrea, colocada usualmente en los remates, podría estar originalmente concentrada en los vértices de las ocho aristas. Actualmente son los paramentos que llevan cuatro valiosas esculturas góticas. Las esculturas, parcialmente embutidas en la interrumpida cornisa tres, se sitúan en los siguientes paramentos: al noreste San Miguel Arcángel (F. 35), al este Santa Catalina (F.36) protegida por un dosel gótico, al sur la Virgen con el Niño (F. 36), en el pasado también protegida por un dosel y al oeste el Cristo crucificado (F. 37). Los paramentos sudeste y sudoeste tienen incrustados sendos relieves con la representación del Agnus Dei (F. 38, 39). El último relieve con el escudo de Traiguera (F. 40) se sitúa en el paramento noroeste: Éstos se han colocado en el remate posiblemente en el transcurso de las obras manieristas. Las características comunes, esto es la bella y precisa talla, los gestos y posturas, entre otros, indican que las esculturas han sido esculpidas probablemente en el mismo taller. De momento no se dispone de ningún documento relacionado con ellas. La afirmación sobre el nuevo emplazamiento de las estatuas en el siglo XVll se basa en su tosca incrustación en la obra en general y entre la fina cornisa gótica y entre la gran cornisa manierista de remate en especial y en que el dosel de Santa Catalina este adosado a la obra renacentista. A esta enumeración se suma la imagen de Cristo crucificado: la escultura tiene la característica de una cruz de término, uno de los hitos tan típicos en el Maestrazgo. En el siglo XVll se la aprovecharía para el embellecimiento de la renovada imagen de la torre. En los paramentos no quedan señas de desagües de terraza, normalmente gárgolas colocadas a nivel de la cornisa. Puede ser que estaban en el sitio que actualmente ocupan las ménsulas de apoyo a las esculturas.

    • F. 38
    • F. 39
    • F. 40

Obra renacentista

A pesar de que todavía no se encontró ningún documento relacionado con la realización, ni con el arquitecto diseñador del campanario renacentista, la solución volumétrica y decorativa adoptada sitúa la construcción en los años de la edificación de la nueva iglesia terminada en los años veinte del siglo XVII. Es un periodo histórico caracterizado por varias reformas eclesiásticas y en consecuencia por una generalizada renovación de iglesias.

    • F. 41
    • F. 42
    • F. 43

Las torres campanarios renacentistas que ya no tienen la función de defensa, pierden la sólida robustez anterior y adquieren un semblante escultórico. En cuanto a los aspectos compositivos, éstos siguen las tendencias imperantes en la época, expuestos y difundidos en los numerosos tratados de construcción a partir de siglo XVl; es decir, se aplican los módulos y el lenguaje de los órdenes clásicos, realidad unida al desarrollo de un nuevo concepto de espacio y su estructuración.

La planta del campanario de Traiguera es un octógono, disposición dada por la preexistencia y mantenida en el desarrollo de los paramentos verticales, pues éstos son la prolongación de la obra gótica. El tipo de piedra utilizada en la obra es caliza rojiza, igualmente de procedencia local. Esta piedra ha sido utilizada también para tapiar los vanos de la sala gótica. Por otra parte los sillares de caliza grisácea, aparecen reutilizados, salpicando las rojizas superficies manieristas. La fábrica de sillería es descuidada, pero en la traza de ornamentación pétrea perdura el corte de piedra perfecto.

La articulación y graduación decreciente en vertical se realiza mediante dos volúmenes -cuerpo de campanas y cuerpo superior- enfatizados por una composición final, actualmente mutilada (F. 41).

Cuerpo de campanas (altura 7,40 m entre cornisas tres y seis)

El exterior del cuerpo de campanas, dividido a su vez horizontalmente en dos niveles, es notable por la composición frontal, configurada a imagen de un arco de triunfo de ocho caras (F. 42). Es un esquema aplicado en numerosos campanarios contemporáneos, influenciados en el Reino de Valencia a través del monasterio de San Miguel de los Reyes de Valencia por la escuela de El Escorial (F. 43).

El nivel inferior corresponde al antepecho, de 85 cm de altura y 38 cm de ancho, obrado en dos hiladas de sillería (F. 44), creando en los ocho ángulos unos resaltes de escaso saliente, decorados con relieves lobulados. El conjunto de antepecho, rematado con una cornisa perimetral, quebrada en las zonas de esquinas, forma un pedestal continuo a nivel superior, vale decir al propio arco de triunfo ilusorio. Su composición es clásica, “a la romana”: la sillería de los paramentos está aligerada por vanos, concluidos con un arco de medio punto, donde se colocan las campanas. Unas finas impostas del arco y una moldura de gradación en el perímetro son los únicos elementos decorativos de las grandes aberturas (F. 45). La composición está enmarcada por unas pilastras con capiteles dóricos, colocadas en las esquinas y un entablamento de arquitrabe, friso sin decoración y una cornisa que lleva incrustadas gárgolas en desagües del cuerpo superior (F. 46). Cabe añadir que tanto los elementos decorativos horizontales -cornisas y entablamento- como los verticales -pilastras y resaltes de antepecho- logran crear un efecto de más volumen del cuerpo de campanas, un efecto de mayores dimensiones perseguido en general en la arquitectura del manierismo y del barroco.

    • F. 44
    • F. 45
    • F. 46

La sala de campanas es un espacio octogonal irregular, con los ángulos sin definir exactamente (F. 47), delimitado por la sucesión de vanos y sus gruesas jambas de sillería y concluido por una bóveda esférica tabicada (F. 48). El volumen de la bóveda, que contiene una pequeña salida al cuerpo superior, está dañado por un rayo que alcanzó el campanario en el año 1922. El nombre de la sala es sólo nominal, ya que según los encastes antiguos realizados en los sillares de las jambas, las campanas estaban desde el principio situadas en los vanos. Esta clase de emplazamiento en el volumen perimetral del espacio extendido en la Península y en principio dañino para la fábrica adyacente, está justificada por el sentir más inmediato y emocionante del sonido de las campanas.

    • F. 45
    • F. 46

Cuerpo superior (altura 3,80 m entre cornisas seis y siete; el resto de altura aprox. 2,50 m)

El cuerpo superior es un templete octogonal, de reducidas dimensiones respecto al resto del campanario, elevado sobre la bóveda de la sala de campanas (F. 47). La conjunción visual de esta pequeña arquitectura con el resto de la torre se logra por medio de un tejido pétreo decorativo de sobria línea netamente manierista. Se trata de una corona perimetral, realizada con dieciséis elementos independientes esculpidos en forma cóncava, colocados a continuación de la cornisa del cuerpo de campanas, y de volutas que apoyan en las ocho aristas del templete. La unión y articulación de todos los componentes ornamentales se soluciona con la interposición de otros pequeños elementos de corte semejante a un trébol. El templete está coronado por una cubierta creada de ocho losas curvas de piedra con escamas labradas en la superficie y un pináculo compuesto de varios módulos esculpidos superpuestos, actualmente roto y mutilado (F. 48). El pináculo estuvo coronado hasta el año 1920 por una cruz de hierro forjado.

La razón de ser de la compleja composición final es tanto estética, ya que subraya el espíritu de exaltación dominante de la época, como estática, porque con el peso estabiliza la bóveda esférica de la sala de campanas.

    • F. 47
    • F. 48

Estado de conservación (plano 2 y 3)

Consideraciones generales

Tal como se ha escrito en el apartado de análisis histórico la actual configuración de la torre campanario y su inmediato entorno es un amalgama de diferentes espacios edificados, erigidos y modificados a lo largo de varios siglos. El presente estudio de daños contempla y respeta esta evolución, pues no es posible de aislar y sustraer el campanario del ambiente construido que lo rodea y que influye en parte su estado de conservación actual. No obstante, y teniendo en cuenta el planteamiento expuesto, en el estudio se distinguen por una parte la fábrica del propio campanario y por otra los edificios o espacios construidos adosados. Este desglose facilita la localización de los daños. El resultado del reconocimiento detallado del monumento se tradujo en el establecimiento de un conjunto de lesiones y causas, descritas a continuación y resumidas en el cuadro final.

Campanario

La fábrica del campanario presenta dos tipos de daños. Los primeros afectan directamente al sistema estructural, y se centran en el fuste gótico y en el cuerpo superior renacentista; los segundos son estéticos y degradan en mayor o menor medida el semblante exterior de la sillería y su decoración pétrea; cabe decir, que los daños segundos pueden convertirse, en caso extremo cuando afectan gravemente los materiales de construcción, en daños estructurales.

1. Estructura

Durante las obras del siglo XVll se eliminó hasta la altura de unos 5,50 m una cuarta parte del excelente hormigón medieval del núcleo de basamento que interfería en la iglesia. Pese a esta falta, el campanario gótico, construido con vocación de permanencia, no presenta en su homogéneo volumen ningún síntoma -grietas, fisuras o desplome- consecuencia de esta desafiante actuación (F .6). La otra lesión, el agrietamiento de la bóveda tabicada esférica de sala de campanas fue provocada por causas naturales, pues en el año 1922 el campanario fue alcanzado por un rayo. Aunque las grietas están repartidas y absorbidas en la masa de la cúpula y el daño parece estabilizado, la integridad isostática del elemento constructivo se ha perdido (F. 46). Este hecho junto con la exposición del campanario a efectos de viento, lluvias y sol determina la suma importancia del daño.

2. Semblante exterior

En la fábrica del campanario se utilizaron, como se mencionó anteriormente, dos tipos de piedra caliza: grisácea en la obra gótica y rojiza en la obra renacentista. Estas dos calizas, aunque ambas de procedencia local, tienen las características petrográficas, es decir la textura y composición mineral y química, desiguales. En relación directa con el estudio cabe destacar la textura más compacta y homogénea de la piedra gris (F. 49) frente  a la piedra rojiza (F. 50). La última, presente en la naturaleza normalmente entre estratos de arcilla, es más porosa y contiene minerales arcillosos, óxidos de hierro y sales, además de un relativamente elevado porcentaje de pequeños fósiles; en la misma piedra rojiza existen variaciones de textura y composición. La diferencia petrográfica conlleva distintas propiedades físicas (densidad, absorción de agua y resistencia a comprensión entre otros) y, por consiguiente, un diferente comportamiento frente a los agentes y mecanismos de alteración que degradan el conjunto de la sillería. En relación al tiempo de exposición y los efectos de agua, viento, sales solubles, organismos vivos y la contaminación ambiental, la caliza grisácea es más resistente y, por el contrario, el deterioro de la rojiza es más acelerado.

    • F. 49
    • F. 50

Obra gótica

El mortero de unión es de muy buena calidad, por este motivo se localizan solo parcialmente juntas descarnadas, especialmente en el cuerpo de caracol y en las tres cornisas (F. 51). Estas dos zonas, junto con el antepecho de remate, son las que más lesiones acumulan. Las cornisas llevan roturas puntuales, a saber: en la inferior son accidentales (F. 51); las dos cornisas superiores además  de las accidentales, tienen roturas realizadas intencionadamente por el hombre para situar las estatuas góticas y para el paso de varios cables (F. 35, 36, 37). Otras roturas, también intencionadas y relacionadas con alguna reparación posterior, son las descuidadas rozas en los paramentos noroeste y oeste.

Las cornisas, elementos salientes, están cubiertas y dañadas por detritus de palomas, polvo y hollín. Respecto a la contaminación ambiental hay que recordar que Traiguera hasta los años cincuenta del siglo XX destacaba como un importante centro de alfarería. Según los habitantes de mayor edad el humo de los numerosos hornos envolvía a menudo a toda la villa. Así las escorrentías en la gran cornisa manierista en el

    • F. 51
    • F. 52

antepecho del remate gótico están marcadas con superficies de pátina negra (F. 37). También en el remate se pueden observar restos de pátina color ocre. No es fácil discernir si se trata de pátina natural o artificial. La primera sería el resultado de la descomposición química de la piedra rojiza: la lluvia arrastra las partículas libres, como óxido de hierro, que se depositan en los paramentos más bajos. La segunda comprendería una finísima capa de mortero de yeso y colorante, un recubrimiento de la nueva sillería aplicado por el hombre con una finalidad protectora. Al mismo tiempo se extendería en la sillería del campanario gótico en concepto de unificación cromática. Un detenido estudio hace inclinarse hacia la mezcla de las dos, localizada en la zona de contacto de las dos fábricas; en la base gótica a simple vista no quedan restos de color ocre.

La piedra gris no esta en general dañada por eflorescencias -concreciones de sales solubles-, las reducidas superficies afectadas están emplazadas en las escorrentías de la cornisa uno y puntualmente en los paramentos noroeste y oeste (F. 52).

    • F. 53
    • F. 54
    • F. 55

Otro daño, el biodeterioro, se centra en la relativamente húmeda zona del cuerpo de caracol, un volumen con una degradada solución en el coronamiento (F. 53, 54). Aquí se encuentra en el mortero de juntas y parches posteriores y en los tres escudos. En estos últimos, realizados en piedra blanda, la alteración por microflora tiene efectos realmente destructivos: la base pétrea esta desagregada, lleva descamaciones y pérdidas de relieve (F. 54). En una situación similar de degradación se encuentra el valioso grupo escultórico gótico de cuatro estatuas y tres relieves, distribuido  en el antepecho de remate: El Cristo crucificado esta cubierto por pátina negra de suciedad (F. 37), los dos relieves con Agnus Dei (F. 39), enmarcados en la parte baja por piedras reutilizadas, presentan desplacaciones unidas a la desagregación arenosa y pérdida de relieve. San Miguel está cubierto por una dañina microflora y pátina de suciedad (F.35) y Santa Catalina y Santa Maria con el Niño, parcialmente mutiladas, están lesionadas por microflora, desplacaciones y pátina de suciedad (F. 35, 36).

Como consecuencia de la exposición a la intemperie durante seis siglos, un considerable porcentaje de la superficie de sillares presenta pequeñas fisuras que descohesionan parcialmente su compacto volumen. El daño se centra en mayor medida en los paramentos noroeste y oeste (F. 55).

Obra manierista.

La porosidad y la composición interna heterogénea de la piedra rojiza, junto con la inferior calidad del mortero de agarre, son factores decisivos para que los fenómenos naturales aceleren con mayor facilidad su fuerza destructiva y que el complejo de lesiones en el volumen pétreo renacentista en general sea considerable. El aspecto de las juntas con mortero degradado, en las cornisas e impostas prácticamente inexistente, favorece la penetración de lluvia en el interior de la fábrica, provocando un movimiento unidireccional del agua de dentro hacia fuera, acompañado de concentración de salitre disuelto en la superficie exterior (F. 45).

La gran cornisa del entablamento y la decoración con tejido pétreo del templete son partes que presentan numerosas piedras fracturadas y perdidas de volúmenes (F. 47, 48, 56, 57). El pináculo final está prácticamente destruido. Estos grandes desperfectos se deben a la fuerza del rayo de la tormenta del año 1922. Otras faltas de volumen, realizadas intencionadamente, y que debilitan la estructura portante, se concentran en las gruesas jambas entre vanos de campanas y son de diverso uso remoto; los únicos de uso claro son los encastes unidos a la original colocación de las campanas.

    • F. 56
    • F. 57

La microflora, y también plantas superiores, están extendidos en mayor o menor medida por todo el exterior pétreo, las concentraciones especialmente densas se producen al abrigo de los arcos de vanos y cerca de la cornisa de entablamento. En estas dos zonas se combina el biodeterioro con patina de suciedad negra y con cristalización de sales, que llegan en el vano noreste a formar unas concreciones calcáreas (F. 58, 59).

    • F. 58
    • F. 59

Para completar el cuadro de lesiones hay que añadir que tanto la piedra del campanario gótico como manierista están afectadas por la presencia de diversos elementos metálicos como ganchos, clavos o anclajes (F.33)  y una inadecuada instalación eléctrica que acciona las campanas y el reloj municipal.

Edificaciones y elementos construidos adosados

En la clasificación realizada de los espacios construidos se distinguen entre los directamente integrados en la iglesia y los adosados arbitrariamente a los paramentos en arreglos a necesidades y uso más recientes. A los primeros se circunscriben los espacios uno y dos, formados respectivamente por la división vertical de la capilla dos y por una superposición a ella (plano 0). Estos dos espacios, aunque actualmente deteriorados, sin uso y con forjados en estado ruinoso, están perfectamente asimilados en la constitución global del monumento. Los segundos abarcan la edificación en la plaza norte, el tabique con puerta de acceso actual al campanario y la caseta de reloj en el paramento oeste (F. 3, 23;) esta tiene considerables grietas, indicadoras del desprendimiento del campanario. Las tres construcciones son, desde el punto de vista estético, unos elementos de distorsión visual. Sus volúmenes vacíos de ingenio constructivo, y tampoco justificables por su utilidad, sobran en la clara percepción del conjunto monumental.

2. OBRAS (planos 4 y 5)

    • F. 1 Campanario durante una semana de fuertes vientos

Planteamientos generales de actuación

La valoración y síntesis de los estudios previos resumidos en la investigación histórica, en el análisis de estructuras, de daños y sus causantes formaron un marco de conocimientos globales de la torre campanario y de su inmediato e inseparable entorno. Este conocimiento de realidades diversas pero estrechamente relacionadas entre sí se aplicó como guía en el establecimiento de los procesos y tratamientos de dos áreas básicas a intervenir, que eran: el área de espacios construidos adosados y el área de la torre del campanario. La naturaleza y efectos de los daños de cada área eran sustancialmente diferentes, y en consecuencia la intervención claramente distinta. No obstante lo expuesto, existió un criterio común, valido para todo el conjunto: la restauración, en su amplio significado, tanto de superficies pétreas como de elementos constructivos se efectuó respetando materiales, detalles y composiciones preexistentes. La finalidad de las obras era devolver a campanario, a través de intervenciones específicas, su parcialmente perdida estabilidad, dignidad y singular belleza.

Edificios y elementos construidos adosados

Los primeros trabajos se dirigieron al derribo del edificio contemporáneo adosado en la plaza norte (F.2). Cabe decir que una vez realizados todos los trabajos y bajados los andamios, se realizaron excavaciones arqueológicas (F. 3, 4, 5). Estas se centraron en la planta del edificio derribado. La investigación arqueológica aportó esclarecimientos sobre la configuración de la base. Es decir, que los restos de machones de obra, situados en dos de las aristas resultaron ser unos refuerzos de la base, una especie de pequeños contrafuertes, y no tienen ninguna relación con los distintos detalles existentes en el desarrollo vertical del campanario.

    • F. 2
    • F. 3
    • F. 4
    • F. 5

La próxima actuación, compaginada con la colocación de andamios, fue el derribo de la caseta de reloj (F. 6). Tras su eliminación el cuerpo de campanas gótico recuperó su austera traza original. Seguidamente a este proceso se restituyó la cubierta de teja árabe en la superficie liberada (F. 7). El derribo comportó la retirada de la maquina de reloj, que se depositó en las dependencias del Ayuntamiento.

    • F. 6
    • F. 7

Otros dos desmontajes proyectados fueron el del tabique con acceso actual al campanario que separa y oculta el acceso gótico y el desmontaje del altar de la Virgen Dolorosa. Con esta intervención se crearía un espacio nuevo, cuyos paramentos verticales, parcialmente de sillares, acogerían las valiosas estatuas ubicadas a partir de la construcción del campanario manierista en el exterior, cerca de las campanas, pero originalmente dentro del templo gótico. No obstante, al retirar el altar, se descubrieron pinturas y esgrafiados pertenecientes a un altar del siglo XVll (F. 8, 9, 10, 11). Con este descubrimiento se descartó el derribo del tabique, también con pinturas, y la colocación de las estatuas en este lugar. (En la actualidad las piezas se encuentran en el museo de la iglesia).

    • F. 8
    • F. 9
    • F. 10
    • F. 11
    • F. 11 bis

Próximo proceso de este grupo se enfocó en la restitución de coronamiento del cuerpo de caracol. En principio la solución existente de desagües de la cubierta servía para su finalidad, no obstante la degradación material hizo imprescindible la total renovación.

Por último se restituyó el pavimento y techo –según preexistencia- en el espacio de acceso a la sala de campanas gótica: estos dos elementos estaban perforados para dar paso a cuerdas de la maquina del reloj. Actualmente el toque de horas está informatizado.

Campanario

Las intervenciones en la obra del campanario estaban dirigidas al ámbito de la piedra trabajada. Con ellas se pretendían subsanar los daños y desperfectos tanto en su superficie y volumen como en la estructura; los últimos centrados en el cuerpo superior del campanario renacentista. El conjunto de todos los procesos aplicados se unificó, según las etapas a intervenir, en tres grupos correlativos:

1. Trabajos previos:

a. preconsolación, limpieza y saneado

b. traslado de estatuas y relieves

2. Restauración

3. Conservación y protección final

No obstante la división básica, algunos procesos de los distintos grupos se repetían o entrelazaban, pues estaban condicionados por la envergadura del daño y del tipo de soporte; así la piedra rojiza necesitaba más insistencia en el tratamiento que la grisácea y en general la parte superior del campanario sumaba mucha más cantidad de daños que el fuste gótico.

Trabajos previos

Preconsolación, limpieza y saneado (F.12, 13, 14, 15)

El primer trabajo de gran importancia, una vez instalado el andamio, fue el reconocimiento detallado del estado de conservación de los dos elementos componentes en los paramentos a tratar, es decir de piedra y morteros. Se determinaron zonas cuyo estado era el más degradado y que peligraban por el desprendimiento de su base durante los procesos de limpieza: estas zonas se preconsolidaron con varias capas a base de silicato de etilo (F.12. Se trató sobre todo de los relieves con escudo, de las cuatro estatuas y de algunas superficies de piedra rojiza. Aquí cabe añadir que, una vez preconsolidado el conjunto de las estatuas, se realizó una difícil y compleja operación consistente en su traslado al interior del templo.

La limpieza y saneado tuvo como objetivo eliminar la suciedad superficial y los productos nocivos de diversa naturaleza, como sales solubles, microflora, elementos metálicos, morteros degradados o detritus de palomas. Según la naturaleza de las sustancias, del tipo de suciedad y del estado de conservación de la base se determinaron los métodos de limpieza, es decir métodos mecánicos en seco (cepillos y esponjas, aspirador o microchorro, cinceles finos, etc.), métodos basados en agua, aplicación de biocida o extracción de sales solubles.

    • F. 12 Preconsolidación
    • F. 13 Limpieza con agua
    • F. 14 Eliminación de plantas
    • F. 15 Limpieza con microproyección

En el apartado de saneado destacamos el complejo proceso de saneado de las juntas, sobre todo de la sillería y de elementos de decoración de la parte de obra manierista, eliminando todo el mortero degradado, hasta alcanzar la profundidad del material sano.

15. EC Mortero de juntas degradado y microflora

Traslado de estatuas y relieves (F. 16 – 31)

Era unos procesos muy complejos, consistentes en diversos pasos. Primero se separaron las piezas de su base. En caso de Virgen con niño, esta estuvo sujeta con un pasador de hiero forjado que al oxidar ha roto el cuerpo pétreo en varias piezas. Santa Catalina estuvo unida al campanario manierista con un vástago de piedra profundamente anclado en la fábrica. San Miguel se sujetaba solo con mortero de cal y ripios. De los relieves empotrados en los paramentos se dejo en su sitio el relieve con la representación de traiga por ser esta el escudo de Traiguera.

Una vez bajadas, las piezas se limpiaron se aplicó preconsolidación puntual. También se realizaron varios sondeos en los cuales se recubrió que la superficie estaba originalmente recubierta con una fina capa de estuco y policromadas. Actualmente las estatuas están depositadas en el museo de la iglesia.

Virgen con niño

    • F. 16
    • F. 17
    • F. 18
    • F. 19
    • F. 20

San Miguel

    • F. 21
    • F. 22
    • F. 23

Santa Catarina

    • F. 24
    • F. 25
    • F. 26
    • F. 27

Santa Cruz y Agnus Dei

    • F. 28
    • F. 29
    • F. 30
    • F. 31

Restauración

Los múltiples procesos que abarcó esta extensa etapa se centraron en la recuperación tanto de los volúmenes y formas arquitectónicas como de la continuidad de la superficie de sillares. Los principales objetivos perseguidos fueron dos: el restablecimiento del semblante exterior y del equilibrio estático de la parte superior del campanario.

Describiré solo los procesos principales.

Retacado de juntas (F. 32 -35)

La función de esta intervención, una vez saneadas las juntas, era la de unificar la superficie y cerrar las vías de entrada de agua y otros agentes al interior de la fábrica. El mortero empleado fue de cal grasa y arena de río lavada y se aplicó con espatulillas en toda la profundidad de juntas; antes del fraguado, las juntas se cepillaron. El proceso se centró, como es obvio por el saneado de juntas, sobre todo en el campanario manierista.

    • F. 32
    • F. 33
    • F. 34
    • F. 35

Reintegración de elementos construidos

a. Con piedra caliza (F.36 – 41)

Para el labrado de elementos decorativos se empleó piedra nueva, calcárea de Senia o, para zonas pequeñas, se aprovecharon piezas sanas del derribo de edificios adosados. En el desbaste y el perfilado de piedra se utilizaron medios mecánicos, no obstante el acabado final se realizó con medios manuales por un cantero especializado. Como modelo se tomaron las piezas existentes. La colocación se efectuó con mortero de cal grasa y arena de río lavada. Los trabajos se centraron en las distintas cornisas y sobre todo en el tejido decorativo pétreo del templete superior y en el acabado final donde se colocó una cruz de 120 cm de altura de piedra en vez de la de hierro forjado original (ver en filtrado).

    • F. 36
    • F. 37
    • F. 38
    • F. 39
    • F. 40
    • F. 41 Reintegración de gárgola y traiga

b. Con morteros de restauración (F. 42 – 48)

Este tipo de reintegración se empleó para la recuperación de superficies o volúmenes reducidos, siempre que no fue posible o conveniente utilizar la piedra natural. El mortero se aplicó con espatulillas, en varias capas sucesivas, sobre una armadura de refuerzo de varillas de acero inoxidable. Para una mayor adherencia, la superficie base se  impregnaba previamente. Después del fraguado, que dependía de la temperatura ambiental, se procedía al retallado definitivo del volumen.

    • F. 42
    • F. 43
    • F. 44
    • F. 45
    • F. 46
    • F. 47
    • F. 48

c. Con ladrillo original F. 49, 50)

El proceso se centró exclusivamente en la cúpula de sala de campanas manierista formada por dos hojas de ladrillo. Este elemento construido presentaba diversas grietas y perdida parcial de una capa de ladrillos, daños todos debidos a la tormenta de año 1923. De una anterior restauración (las bóvedas y cubiertas de la iglesia, año 2003) disponíamos de algunos ladrillo originales. Estos se utilizaron ahora en la restitución de zonas faltantes, previo rejuntado y filtrado en grietas y fisuras. La colocación se efectuó con mortero de cal grasa y arena de río lavada. Posteriormente las zonas se revocaron con morteros de cal, similares a resto de la bóveda.

    • F. 49
    • F. 50

Filtrado de lechada de cal (F.51-

Este complejo proceso se realizó en las dos bóvedas y acabado superior del campanario manierista, lugares muy dañados por el rayo que afectó el campanario en el año 1923. Las diversas oquedades y grietas en el volumen construido se consolidaron con la ayuda de filtrado de lechada de cal. Para la restitución de volúmenes construidos de las oquedades se combinó el proceso de filtrado con la realización de mampostería de piedra local y mortero de cal armada parcialmente con varillas de acero inoxidable; las mismas varillas se utilizaron también en la unión de partes originales con las nuevas. Cabe remarcar que para reintegrar elementos faltantes o rotos se utilizó piedra caliza y morteros de restauración. Los procesos auxiliares fueron la colocación de encofrados en el intradós de las bóvedas y el retacado de juntas. Una vez consolidados los paramentos de la bóveda y para integrar las partes nuevas en la preexistencia se realizaron sobre éstas unos revocos tipo históricos a base de cal. Cabe añadir que para la reconstrucción de la acabado pétreo superior disponíamos de varias piedra originales, recogidas en la sacristía de la iglesia de4sde el año 1923 y que en vez de una cru

    • F. 51
    • F. 52
    • F. 53 E C de la parte superior del campanario
    • F. 54
    • F. 55 E C de la parte superior del campanario
    • F. 55 bis Cúpula de templete restaurada
    • F. 55
    • F. 56
    • F. 57
    • F. 58
    • F. 59
    • F. 60
    • F. 61

Entonación cromática

Para conseguir una harmónica integración de las partes restauradas al conjunto preexistente se les aplicó, como proceso de restauración final, un tratamiento de entonación cromática. Este consistió en una disolución aguosa de pigmentos naturales, con un mínimo de fijador de silicato de etilo. La disolución se aplicó en distintas capas con pinceles finos (ver Aspecto final).

Conservación y protección final

Una vez limpiados y restaurados los paramentos pétreos, éstos presentan por norma general una mayor porosidad. El objetivo de las últimas intervenciones era el de reducir la porosidad, aumentar la cohesión entre los componentes de la superficie alterada y elevar la resistencia sobre todo frente a los daños producidos por los efectos del agua. A los procesos a aplicar pertenecieron los dos básicos siguientes: El tratamiento de consolidación (silicato de etilo) con el que se consiguió disminuir la porosidad, recuperar parte de la solidez y dureza original y, en consecuencia, mejorar su resistencia. La función del otro tratamiento, el hidrofugado, era hacer la piedra –sobre todo las superficies horizontales- más resistente a la penetración del agua, pero en ningún caso disminuir su natural permeabilidad al vapor de agua.

    • F. 62 Hidrofugado

Aspecto final

    • F. 63
    • F. 64
    • F. 65
    • F. 66
    • F. 67
    • F. 68
    • F. 69
    • F. 70
    • F. 71
    • F. 72

[1][1] En materia de piedra agradecemos la colaboración y los consejos de la geóloga Maria Rosa Cabanes.

[2] Los ocho paramentos verticales están denominados según los puntos cardinales. Las aristas de 1 a 8 en sentido del reloj, empezando en el lado izquierdo del paramento norte.

[3] Otro ejemplo de igual disposición de escalera está en la catedral de Barcelona (1395), no obstante en este caso se comunica con salas incluidas en el basamento.