Restauración de torre Poniente, conjunto fortificado de Xivert (Castellón) 

1. PROYECTO

Emplazamiento

La torre está emplazada en el extremo oeste del recinto superior, es decir pertenece al hisn(F.1). Desde un punto de vista defensivo es la pieza clave de todo el espacio fortificado, ya que una persona situada en su terraza domina visualmente tanto el territorio inmediato, como el más alejado, y en los días de buena visibilidad, se llega a ver el golfo de Valencia (F.2).

    • F. 1
    • F. 2 Torre Poniente en el año 1917 (archivo Mas)

Descripción formal y material

La forma de la torre es ligeramente tronco piramidal, elevado sobre una base rectangular de 4 x 5 m, asentada, como el resto del conjunto, directamente sobre la roca.

Los paramentos de los muros, de unos 10 m de altura en su punto más alto antes de restaurar, están construidos en tapial de piedra, vale decir de mampostería encofrada, reforzada en las esquinas por piedras careadas de mayor tamaño. La excepción de esta técnica constructiva es el coronamiento de la torre, fabricado en tapial calicostrado. Según los restos materiales y la comparación con el lienzo adyacente, el coronamiento seria originalmente constituido por una franja seguida de 80 cm de altura, sobre la cual se sobreponían almenas, realizadas individualmente en encofrados especiales.

A la altura de unos 6 m existe una habitación a la cual se accede por una única entrada en el paramento sur. Al estudiar la torre, en base a la tipología usual de las torres árabo – bereberes de la península, se dedujo que la parte inferior de la torre esta maciza. No obstante, después de retirar un considerable volumen de derribo, del interior (trabajo de arqueólogos) apareció en el pavimento una entrada a un nuevo espacio. Este espacio está cerrado por una bóveda muy rebajada, de piedra colocada de canto. Puede conjeturarse que este espacio cumpliese la función de silo.

Los materiales y el modo de construir del muro adyacente son idénticos a los de la torre. Existen, pero, unos recrecidos del grueso y de la altura del muro, bien visible en la sección rota el paramento. Según los procesos constructivos y acabados la torre pertenece a la época musulmana (F.3, 4).

    • F. 3
    • F. 4

Estado de conservación

El estado de conservación de la torre se acercaba en octubre de 1997 a una ruina. Era evidente que todas las lesiones que la afectaban estaban estrechamente relacionadas entre. La causa directa estaba en la falta de buen coronamiento, protector de parte superior de los paramentos y, en la ausencia de forjado de terraza que actuaría de unión y atado de la estructura edificada.

La falta de los citados elementos permitió en la torre la aparición del aplastamiento, daño manifestado por graves pérdidas de homogeneidad material, tanto en detalle – los morteros y tapiales desagregados – como a escala mayor – el agrietamiento. Las tensiones internas ocasionadas por la degradación material culminaron con caída parcial de parte de volumen construido de paramento poniente (F.5, 6,7)

    • F. 5
    • F. 6
    • F. 7

Las grietas más alarmante eran las sensiblemente verticales, originadas en el coronamiento de los paramentos sur y norte. Estas grietas iban acompañadas de numerosas fisuras, bien visibles en los revocos interiores. A causa de estas grietas el lienzo oeste estaba prácticamente separado del resto de la edificación (F.8, 9).

    • F. 8
    • F. 9

La degradación natural, resultado del paso de tiempo, ha sido acelerada por la intervención de hombre en algún pretérito acontecimiento bélico: así lo atestiguan varias improntas de balas esféricas en los paramentos norte de la torre y del lienzo (F.10). La separación estaba agravada por considerables pérdidas de volumen pétreo (F.11). El espesor original del paramento oeste, de aproximadamente 1 m, había disminuido en el momento anterior a la restauración en algunos puntos hasta un mínimo de 40 cm (F.12).

    • F. 10 Paramento poniente
    • F. 11 Paramento sur
    • F. 12 Paramento poniente

El paramento este era el más compacto, con menos lesiones de todo el volumen construido. Su firmeza estructural se debe en parte a la vecindad del muro adyacente al noreste; las dos construcciones se apoyan mutuamente. Los daños destacables se reducían a la pérdida de grandes volúmenes de tapial en la zona del coronamiento. Los líquenes superficiales, presentes en este paramento, no pueden considerarse una patología, sino un factor interesante, indicador de la orientación geográfica del muro: prácticamente todos los lienzos del castillo orientados al noreste están cubiertos por líquenes. Éstos forman una parte integral de la superficie, por este motivo se optó por no eliminar esta capa superficial (F.13).

    • F. 13
    • F. 14

Los daños del muro adyacente se centraron sobre todo en el coronamiento (F.14).

Dibujos de conservación

    • F. 15
    • F. 16
    • F. 17
    • F. 18

2. OBRAS

Procesos de restauración

Las obras estaban precedidas por excavaciones arqueológicas cuyos resultados se comparaban con descripciones del conjunto en escritos originales (carta de rendición, inventario de templarios, Visura de obras, Inventario de Montesa). También hemos realizado numerosas visitas a castillos de origen islámico para poder comparar los tipos de fábricas antiguas.

De los diversos trabajos de intervención expongo solo tres ya los considero representativos en esta restauración: mampostería encofrada, forjado a nivel de la terraza y tapial calicostrado.

La restitución de mampostería encofrada, esta vez armada para unirla al resto de la fábrica, se realizó en paramentos S, N y sobre todo en el temible paramento O (F. 19, 20, 21). El proceso se efectuó según la altura del encofrado en módulos de 80 cm (dos codos). Uno de los primeros pasos fue la colocación de varillas de acero. El siguiente paso era el relleno de encofrados con hiladas sucesivas de mampuestos y mortero mixto de cal y cemento blanco. Cabe remarcar que cada hilada se compactó. A nivel de pavimento el armado esta unido al volumen de la torre.

Puede parecer que el armado de fábricas es un hecho ajeno a la construcción antigua. Por este motivo busqué paralelos en la arquitectura preislámica, concretamente en el espacio geográfico del cercano oriente. Ya el tratadista griego Filón de Bizancio dedica unos escritos al armado de fábrica de murallas con madera o con parrilla metálica. Del mismo modo se armaban edificaciones en Siria preislámica, posterior sede del califato Omeya. En Xivert también tenemos ejemplos con zunchado y refuerzos con madera.

    • F. 19
    • F. 20
    • F. 21

La segunda obra específica era la colocación de forjado de terraza, que se emplazo al mismo nivel que el original de la época islámica. Para esta afirmación contamos con varios vestigios materiales como el desagüe en el paramento norte y mechinales y hendiduras para la colocación de las viguetas y de la tablazón (F. 22). En las esquinas existían restos de formación del suelo en forma de media caña realizado en mortero de cal: estos indicaban la unión del muro al pavimento. Gracias a estos indicios comprobamos que el forjado tuvo el asombroso espesor de unos 50 cm, que se puede explicar por la función del mismo: debía amortiguar los posibles impactos de proyectiles pétreos. El forjado nuevo tiene dos componentes idénticos al original: las viguetas y tablazón de madera y el pavimento exterior formado por mortero de cal (F.23, 24). El volumen interior, originalmente tierra compactada, esta realizado con hormigón ligero armado con malla electrosoldada (F.25). También el desagüe utilizado en la terraza nueva es el original (F.26)

    • F. 22
    • F. 26
    • F. 23
    • F. 25
    • F. 24
    • F. 27
    • F. 28

Por ultimo, un capítulo muy particular en la restauración de Xivert representa la restitución de los tapiales calicostrados del coronamiento. Para fabricar los nuevos tapiales hemos buscado la composición y coloración más parecidas posibles al tapial preexistente, haciendo varias pruebas a pie de obra con materiales del lugar. Tambien teniamos abundantes restos recuperados en limpieza del espacio interior de la torre (F.27, 28).

El primer paso en la restauración del tapial de coronamiento fue la colocación de tapieras (encofrado), en las que se integraron los restos del tapial original para su posterior unión con el nuevo (F.29). El trabajo de colocación fue complicado, por la dificultad de acoplar las tapieras rígidas a la base antigua curvilínea. Posteriormente éstas se revocaron interiormente con mortero de cal pigmentado con tierra del lugar (calicostrado) y se llenaron con una masa de conglomerado, compactada por capas de unos 10 cm de grueso (F.30, 31). Los componentes de conglomerado eran la tierra cribada procedente de las excavaciones arqueológicas del recinto superior, cal grasa, grava, arena y trozos de cerámica sin contexto que nos dejaron los arqueólogos; a la masa se añadían -para su colorido- tierras lavadas del lugar. (F.32). Un proceso realizado con mucho cuidado era el desencofrado (F.33, 34).

    • F. 29
    • F. 30
    • F. 31
    • F. 32
    • F. 33
    • F. 34 Aspecto final


Dibujos de intervenciones

    • F. 35
    • F. 36
    • F. 37
    • F. 38