Murallas

Casa en Basta Sv. Jiri, 260 (Bastion de San Jorge), construida en el año 1911

- La humanidad, desde tiempos inmemorables, ha tenido mucho ingenio inventivo para destruir y aniquilarse con el fin de dominar y demostrar su razón…

- Es cierto, pero también para construir sus casas y cercar sus ciudades con murallas, signos orgullosos de poseer un territorio y poder defenderlo.

Murallas , mon amour…

En el epílogo a su admirable obra “Historia del Arte de la Guerra”, el Mariscal Montgomery cita este pasaje bíblico de Jeremías: “Y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores, diciendo: paz, paz; y no hay paz.” Como él mismo apunta, estas palabras se escribieron hace probablemente cerca de tres mil años, y hoy tienen todavía igual aplicación.

Construir para destruir…

Hasta la introducción de la pólvora en los acontecimientos bélicos prevaleció el equilibrio – desde luego marcado por una gran crueldad – entre la sutil inventiva humana dedicada a la defensa y la dedicada al ataque. A partir del uso generalizado de la artillería de la pólvora en el siglo XIV, las obras de la ingeniería militar se complican, son sofisticadas, pero en la batalla gana terreno la pura destrucción….
Es aquí, en el siglo XIV, en la tierna génesis de los primeros acondicionamientos de las viejas fortificaciones al nuevo arte de guerra, en tiempos cuando la bombarda “hace gran ruido y espanta la gente” *, donde se frena mi admiración e interés de estudio por la arquitectura defensiva. Con el invento de la pólvora se rompe la justa medida…

* Francesc Eiximenis: “Dotzè del crestià”, 1385

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